El portentoso Yanga de Xalapa

*En Arco Sur, una de las vialidades más transitadas de la ciudad de Xalapa, una figura poderosa que rinde tributo a la lucha africana y al “príncipe” de la libertad de América

Javier Salas Hernández

Xalapa, Ver.- Tallado en piedra caliza, Yanga conserva las cadenas, que un día lo mantuvieron hacinado en las galeras de los campos agrícolas de los hacendados españoles y viviendo en condiciones infrahumanas. Los grilletes están rotos.

El Príncipe Yanga, el primer Libertador de América, luce orgulloso, fuerte, portentoso en una de las vialidades más transitadas de Xalapa, el Arco Sur. Sabe que la libertad es uno de los derechos más preciados de la vida.

En medio de la exuberante vegetación de una de las áreas naturales de la ciudad, exactamente en el punto donde la quietud sucumbe abruptamente ante el ruido ensordecedor y el bullicio citadino.

Dos épocas diferentes convergen aquí. Yanga que también representa a la incipiente nación mexicana; durante el día el sol hace su parte y por la noche la electricidad evita que se pierde en la oscuridad.

Su monumento no representa la esclavitud de los africanos cimarrones que por el año 1570 llegaron encadenados a tierras aztecas y en las que se rebelaron contra la Corona Española, simboliza la libertad.

El Príncipe, cuyas leyendas aseguran que en África era el Príncipe de una comunidad cimarrona, fue el esclavo negro que se levantó contra el yugo español en la zona montañosa del centro de Veracruz, en las cercanías de lo que hoy conocemos como Orizaba y Córdoba.

Ese hombre, de piel negra, logró despertar la conciencia de sus connacionales y lideró la rebelión al lado de un grupo de 80 esclavos, un ejemplo de libertad aún en nuestros tiempos.

Con valentía, derrotaron al ejército virreinal de 550 soldados españoles, se refugiaron en las montañas donde fundaron un territorio libre:  luego de la g1esta heroica se logró un pacto y Yanga fundó, el 10 de agosto de 1600, la primera comunidad de africanos libres en México llamada San Lorenzo de los Negros, lo que hoy es el municipio de Yanga.

Yanga no pudo regresar a su terruño a seguir disfrutando de su principado, pero aquí se convirtió en el gobernante de la primera comunidad de africanos libres, reconocido por los pueblos afrodescendientes.

 

 

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