Cosoleacaque y sus raspados multicolores

*Desde hace 26 años, Don Santiago Ángulo y sus Raspados Santiagos deleitan a cientos de personas con sus chamoyadas, diablitos, glorias y nieves, todos con frutas frescas de la temporada

Nadia Carrión

Cosolecaque, Ver.- Los brillantes colores que sobresalen del vaso impactan la vista y la combinación de sabores estallan en las papilas gustativas.

En este lugar, donde las calles se llenan de hombres ataviados con uniformes en caqui, el color oficial de los petroleros, un sitio que deleita y satisface a todos por igual.

En sus frascos llenos de sabor, color y frescura, guarda el éxito de su negocio: el néctar de las frutas de temporada como la piña, maracuyá, guanábana, mango y coco.

Durante 26 años ha vendido sus productos en las calles de Cosolecaque, en el caluroso sur de Veracruz. Los Raspados Santiago son pioneros en el concepto de poder disfrutarlos al aire libre.

Su abuelo, le enseñó a trabajar con hielo. A sus 16 años, Santiago aprendió a hacer raspados, chamoyadas, diablitos, glorias y nieves.

“Empecé con mi esposa desde hace 26 años, yo creo que uno nace para lo que va hacer”, afirma Don Santiago Ángulo desde su espacio favorito, donde las glorias y chamoyadas son las favoritas.

Hace tres años adaptó un lugar al aire libre con cinco mesas de madera de diversos tamaños y coloridos banquitos que le permiten a sus clientes disfrutar de ricos raspados, nieves, glorias, y chamoyadas.

Parte de su éxito se debe a la higiene que tienen en la preparación y atención a los clientes, así como en la calidad de las frutas, sin importar su costo.

Trabaja con las frutas de temporada, con 19 sabores para raspados, 9 sabores para chamoyadas y 3 sabores de glorias.

“El secreto son las ganas que uno le pone, el amor al arte, para hacer esto ya está hasta en YouTube, solo hay que hacerlo bien”, agrega.

El lugar ha logrado que toda la familia se involucre en el proceso y la preparación de las nieves artesanales se ha convertido en un trabajo en equipo.

“Con hielo, sal, fruta natural y leches se hacen las nieves”, confiesa. En realidad, poco importa el secreto de los raspados, son únicos, exquisitos y especiales para apaciguar el calor.

 

 

 

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