El pasado olmeca en piedra

*San Lorenzo Tenochtitlán, un museo que  muestra 87 piezas, pertenecientes, en su mayoría, al periodo Preclásico; talladas en piedra que sorprenden por su belleza y fortaleza

Nadia Carrión

San Lorenzo Tenochtitlán, Ver.- En los amplios jardines del lugar hay piezas y vestigios de una civilización poderosa que gobernó la región sur de Veracruz y más allá de las actuales fronteras.

Una de las cabezas olmecas monumentales comparte espacio con piezas talladas en piedra que sorprenden por su belleza y fortaleza: el monstruo de la tierra, el jaguar sosteniendo a un jugador de pelota, altar o trono, la cabeza mutilada, el trono de los enanos y figura sedente con una gran nauyaca.

‘Teno’ como le suelen llamar los lugareños es un asentamiento olmeca que se encuentra a orillas del caudaloso Río Coatzacoalcos, considerada la capital más antigua de la civilización olmeca.

La Zona Arqueológica de la llamada madre de las culturas, un pequeño museo con tres salas, dos cerradas y una abierta con un acervo de 87 piezas, pertenecientes, en su mayoría, al periodo Preclásico o Formativo, alrededor del 1200 a.C.

Las esculturas antropomorfas y zoomorfas (figuras de jaguar), elementos arquitectónicos,  drenajes antiguos y un altar forman parte de la exposición, piezas provenientes de la zona arqueológica de San Lorenzo Tenochtitlan.

Fotografías y reproducciones de otras cabezas olmecas que permiten conocer más de dicha cultura, cuenta con un gran jardín con un colorido pasto verde, embellecido con tres esculturas de piedra olmeca y la última cabeza colosal descubierta.

El museo abrió sus puertas en 1986,  como un espacio comunitario y en 1995 fue designado museo de sitio de San Lorenzo Tenochtitlan, construido con el apoyo de la Universidad Autónoma de México, el municipio de Texistepec, la congregación de Tenochtitlan, la Dirección General de Culturas Populares y el Instituto Nacional de Antropología e Historia.

San Lorenzo ha recibido a múltiples historiadores, antropólogos y arqueólogos, e incluso de otras nacionalidades, que han contribuido a los grandes descubrimientos del tesoro Olmeca, y las actividades que realizaban contribuyendo al rescate de una identidad local, fundada en el glorioso pasado Olmeca.

Junto al Cerro del manatí en San Lorenzo, existieron espacios ceremoniales, públicos y privados, con un teatro ritual, al aire libre, utilizado para realizar ofrendas periódicas.

Se tiene registros que el primer arqueólogo que visitó San Lorenzo y reveló su existencia al mundo arqueológico, fue el arqueólogo Matthew Stirling y su esposa Marion en 1945.

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