La fábrica de iguanitas

*Desde Minatitlán y bajo el cobijo de Héctor Israel Nava Guerrero, un grupo de músicos se hacen llamar las iguanitas y crearon una “fábrica” para compartir el son jarocho

Nadia Carrión

Minatitlán, Ver.- Un pequeño grupo de iguanitas, como se hacen llamar, cuentan la historia de su gente con el son jarocho, un modo de vida de los pueblos del sur de Veracruz.

Con la esencia del fandango, como la fiesta y energía, músicos de todas las edades y regiones, celebran al son y educan musicalmente a niños y adolescentes.

Gracias a las enseñanzas que comparte Héctor Israel Nava Guerrero, se reúnen para un mismo fin armónico que se manifiesta como música: preservar el canto y baile de sus raíces.

“La cultura es aquello que nos permite interactuar con otro ser humano, de cualquier forma, cada quien tiene una cultura diferente de vida, pero hay puntos dónde convergemos y nos volvemos una cultura general, hay cosas que nos hacen ser parte de una misma cultura, creencias, a veces la gastronomía, la música”, afirma.

Las Iguanitas decidieron “edificar” una fábrica donde comparten otras expresiones artísticas, como pintura, danza y generan que niños y jóvenes se involucren. En la populosa colonia la Obrera del municipio petrolero de Minatitlán, opera el lugar donde crecen las crías.

Con 17 años en el movimiento del son jarocho, Héctor Israel tiene claro lo importante que es sembrar la semilla del conocimiento en los niños y adolescentes.

Su música y su andar han llegado a municipios del sur de Veracruz, como Cosolecaque, Oteapan, Tatahuicapan y Coatzacoalcos. En compañía de las iguanitas, que suman cerca de 50 miembros, demuestra que la música no es ni debe ser sólo para adultos.

“El arte es la forma en la que expresamos realmente las ideas del ser, aquello que tú eres en tu esencia, si tienes una habilidad artista proyectas arte, cuando se converge arte y cultura es un artista que expresa lo que hay en su comunidad”, afirma.

Su conocimiento se comparte en clases virtuales con infantes de Xalapa y el puerto de Veracruz, mientras que con las iguanitas han llegado al festival de Tlacotalpan y a la zona de Los Tuxtlas.

Sabe la importancia de contar con un instrumento para poder estudiarlo y aprender a tocarlo, por eso en la fábrica cuenta con un marimbol, leona, requinto, guitarra, melódica, jarana, requinto y un bajo.

Hacer disfrutar la música, canto y baile en niños de maternal y kinder se convirtió en su pasión. Y sin pensarlo creò una fábrica de iguanas cantoras

 

 

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