Serpiente, guardiana del Natura

*En el área natural protegida de la ciudad de Xalapa, habitada por insectos, aves y mamíferos, una escultura de casi seis metros de largo y tres de ancho que sorprende a caminantes y ciclistas que disfrutan de la naturaleza

Javier Salas Hernández

Xalapa, Ver.- Durante la caminata entre maleza y arbustos, el peculiar sonido de la hojarasca seca pone a la expectativa a la fauna que habita el lugar, desde zorras grises, comadrejas, cacomixtles, murciélagos. armadillos, tlacuaches, conejos castellanos y hasta ardillas grises tlaconetes, sapos marinos, ranas arborícolas, escorpiones, falsos coralillos y culebrillas.

El ruido que hacen los invasores es captado por los amos de los cielos: colibríesgarzas ganaderas, aguilillas camineras, halcones cernícalos, chipes amarillo y coroninegros, tecolotitos bajeños, y pericos pechisucios.

Cuidado, entre los arbustos, matorrales, troncos de los árboles y las hojarascas hay algo oculto, un “ser” que se pone a la expectativa. Se encuentra a ras de suelo y se arrastra sigilosamente.

En cualquier momento puede surgir, sobre todo cuando anda en busca de su alimento después de siete días sin comer, o por el simple hecho de sentirse amenazada. Aunque con ojos grandes su visión es escasa, por eso se guía con su lengua bífida, por donde le llega el olor de su presa. El basilisco puede hacer que no salgamos de esta extensa superficie.

Tallada en piedra caliza, con casi seis metros de largo y tres de ancho, la serpiente de cascabel se ha convertido en la guardiana del Parque Natura y en el ícono del área natural protegida.

El sorbo de agua hace que el alma regrese al cuerpo. La caminata es extenuante bajo los rayos del sol que se cuelan entre las copas de ejemplares endémicos típicos del bosque mesófilo como encinos, hayas, higueras, robles, y guayabos, principalmente.

Un segundo sorbo, un tercero y casi hasta vaciar la botella es como se recupera el aliento. Fundirse con la naturaleza es una grata y saludable experiencia, aunque es imposible recorrer en un par de horas una extensa superficie de 80 hectáreas.

Esta extensa superficie, aunque no lo parezca, no es una zona que nació sola, fue más bien construida para los cultivos de café de altura, allá por las décadas de los 60´s y 70´s.

Ya no hay cultivos de café porque ya no existen los antiguos beneficios que, por muchos años, fueron el sostén económico de la ciudad. Pero gracias a las plantaciones que se hicieron, hoy el Parque Natura ubicado al interior de la zona denominada “El Tejar-Garnica” cuenta con una extensa vegetación, que orilló al Gobierno del Estado declararla área natural protegida.

Aquí yace la nueva guardiana, la serpiente de El Natura.

 

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