Río Bobos, serpiente esmeralda

*Una ruta que rompe al norte de Veracruz y desde este punto, el afluente pareciera una serpiente esmeralda entre una gran vegetación, pues los rayos del sol provocan un efecto de luz que abrillantan el agua

Juan David Castilla

Tlapacoyan, Ver.- La neblina es densa, apenas permite la visibilidad a pocos metros de distancia. También llovizna, pero las gotas de agua parecieran caricias sobre la piel.

Los árboles son la cima de cerros que adornan el paisaje. Hace frío, apenas se superan los diez grados centígrados. En algunos puntos, el vaho sale de la boca, un vapor que se forma por el choque de temperaturas opuestas.

Varias hectáreas de plátano forman parte del húmedo escenario, un lugar donde las aguas brotan en manantiales a un costado de la carretera Altotonga-Tlapacoyan.

Es la ruta con vista desde la montaña. El tránsito es menor y hay pequeñas poblaciones pintorescas a orilla de la vía de comunicació. Cabañas, restaurantes y hasta potreros con vacas, ovejas y chivos se asoman por doquier.

La temperatura cambia insólitamente al llegar a Tlapacoyan, palabra Náhuatl que significa “lugar donde se lava”. El calor invade al cuerpo, ocasionando una sensación cuando los poros de la piel se abren.

Cerca de la comunidad Piedra Pinta, sobre la carretera Teziutlán-Nautla, con dirección a Martínez de la Torre, hay una desviación que conduce al camino hacia la cascada El Encanto.

La vía es angosta, de unos tres metros de ancho. Los dispositivos móviles marcan una sensación térmica de 27 grados centígrados, aunque a pocos kilómetros, la niebla tape parte de la montaña.

Desde este punto, el río Bobos pareciera una serpiente esmeralda entre una gran vegetación, pues los rayos del sol provocan un efecto de luz que abrillantan el agua en el cauce zigzagueante.

Después de unos cinco kilómetros, hay un mirador, a más de 500 metros sobre el nivel del mar, con un pequeño paraje donde los turistas se aparcan a tomar fotografías.

Es el territorio de la cascada El Encanto, misma que también es conocida como la “Catedral de la naturaleza”, por su belleza ecológica y su imponente importancia ambiental.

Dicen los lugareños que para llegar a ella hay que remar dentro del Cañón del Encanto, un majestuoso camino con paredes de piedra de entre 100 y 200 metros de altura, pero con pasajes estrechos, de unos cuatro metros de ancho.

En los alrededores se encuentran  campamentos que combinan lo ecológico, lo cultural y la aventura, con actividades como rafting, tirolesa, rapel, senderismo, visitas a zonas arqueológicas y el temazcal.

Una de ellos es el Filobobos Camp, donde el paisaje es su mayor fortaleza. Su piscina pareciera estar en la cima de un cerro, con vista hacia el río Bobos, un afluente con un recorrido de unos 25 kilómetros, desde la comunidad Puente Filo hasta el puente de La Palmilla.

Su cuenca comprende 17 municipios de la zona centro-norte del estado de Veracruz, algunos de los cuales se incluyen de manera total y otros parcialmente en la superficie geográfica.

El río comienza en Tlapacoyan, un pueblo de origen totonaca, pero también pasa por Atzalan, Martínez de la Torre, Misantla, San Rafael y otros, es considerado uno de los más importantes del país por parte de grupos ambientalistas.

 

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