El surrealista jardín de la huasteca potosina

Édgar Escamilla

San Luis Potosí, SLP.-

En pleno corazón de la huasteca potosina se encuentra el municipio de Xilitla, una región tan enigmática como paradisiaca para quienes gustan del contacto con la naturaleza, con un bosque tropical y una gran cantidad de especies animales.

Ubicada a 600 metros sobre el nivel del mar, la región –un lugar de asentamiento de poblaciones huastecas que sufrió de invasiones chichimecas- presenta formaciones montañosas cubiertas de espeso follaje, lo que sirvió de inspiración para que en 1947 un artista escocés, empedernido amante de las artes y mecenas, decidiera establecerse en el lugar e iniciar la construcción de un jardín botánico.

Edward Frank Willis James llegó a México en 1945 para visitar a sus amigos en Cuernavaca, Morelos, pero dos años más tarde adquirió una plantación de café en las afueras de Xilitla –una región que estuvo bajo el dominio del emperador mexica Moctezuma Xocoyotzin-, donde inició el cultivo de orquídeas.

Un aspecto romántico del relato refiere que se inspiró en su esposa Tilly para dar forma a la colección. Ese mismo espacio se convirtió en hogar de especies animales como venados, ocelotes, reptiles y aves.

En 1962 una helada destruyó gran parte del trabajo de conservación de orquídeas. En su lugar, Edward James inició la edificación del jardín escultórico que permanece hasta nuestros días y que es visitado diariamente por cientos de personas que se arremolinan desde temprana hora para disfrutar de las esculturas y de las pozas.

Conocido como Las Pozas de Edward James, el jardín escultórico fue nombrado Monumento Artístico por el Gobierno de San Luis Potosí en 2006, y seis años más tarde recibe la declaratoria federal por parte del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA).

En su construcción se dio empleo a más de 150 personas, entre albañiles, carpinteros y jardineros, hasta que en 1984 tuvo que suspenderse por el fallecimiento de su autor.

Entre las obras que se pueden admirar se encuentran unas manos monumentales, que cuenta la leyenda se tratan de su amada esposa.

El visitante pasará largos ratos caminando entre escalinatas que conducen a la nada, pero conectadas entre sí. Hermosas figuras de flores de concreto que contrastan con las flores naturales que crecen todo el año.

A la entrada sobresale lo que visitante llaman “El Castillo”, una edificación con diferentes variedades de columnas, arcos y escalinatas. Siguiendo con el recorrido, el visitante puede acceder al área de las pozas, una corriente de agua en la que coexisten remansos y cascadas naturales junto a otras creadas por Edward James. A pesar de lo frío del agua, las personas no pueden dejar pasar la oportunidad de bañarse antes de salir del jardín escultórico.

El conjunto escultórico, las pozas y el bosque tropical ocupan una superficie de cerca de 37 hectáreas, en las que muchos de los espacios se han mimetizado con el ambiente, con lo que pareciera que las estructuras de concreto son parte de la vegetación.

 

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