La medalla divina de Hernán Cortés

Por Víctor M. Toriz

Veracruz, Ver.-Inscripciones en latín antiguo que bordean la imagen de una Virgen cargando a un niño en un ovalo imperfecto es la forma que tiene un objeto que con el paso de 500 años adquirió un valor místico.

Es la medalla que presuntamente portaba el conquistador Hernán Cortes al desembarcar en Veracruz en 1519, objeto familiar que se convirtió en el talismán al que se le atribuye una fortaleza casi divina.

Fue, según la creencia popular, lo que evitó que el comandante de las tropas españolas que lograron la rendición de la antigua Tenochtitlán frente a las maldiciones de los dioses prehispánicos.

Se le atribuye haber alcanzado grandes victorias y al final de su muerte, se afirmó, que el portador sería un líder casi irremplazable.

Un trabajo litográfico iniciado por la Fundación Crónica de Veracruz (Fundacrover), que encabeza el escritor Miguel Salvador Rodríguez Azueta, permitió hacer una copia fiel de esa medalla, actualmente pérdida.

Para poder alcanzar el objetivo de recrear aquel objeto fue necesario revisar innumerables documentos sobre el andar de Hernán Cortés, iniciando por su llegada y siguiendo su linaje en México a través de los años.

Foto: Especial

Dos fueron los escritos fundamentales para poder desmenuzar la historia de la medalla por los especialistas encabezados por Miguel Salvador; las crónicas de Bernal Díaz del Castillo, que describe con detalles la forma de vestir del conquistador en uno de los capítulos de Historias Verdaderas: De lo que el marqués del Valle hizo desde que estuvo en Castilla.

Por el cronista predilecto de la conquista se logra suponer que la imagen al centro del talismán es la Virgen de los Remedios, invocada como Nuestra Señora de las Victorias por los soldados españoles como Hernán Cortés.

Pero documentos más recientes estudiados a fondo por los integrantes de Fundacrover son los que revelan detalles de las características físicas del objeto. Una publicación del “Primer Almanaque Histórico Artístico y Monumental de la República Mexicana” de 1883 que se atribuye a una bitácora de viaje de Manuel Ignacio Altamirano.

Es ahí donde el escritor describe como recupera el objeto que perteneció a Hernán Cortés de una antigua casa de empeño ubicada en la entonces Villa de Xalapa, actual capital veracruzana.

Altamirano, acompañado de Alfredo Bablot, periodista y músico francés, compra la medalla acompañada de una boleta de empeño que a la vez sirve como una especie de certificado escrito por la nieta del conquistador español, la señora Francisca Cortés de Hermosillas, con fecha del 25 de noviembre de 1823, quien la dejó por seis reales en un momento en el que atravesaba serios problemas económicos.

Manuel Altamirano se encarga de estudiar a fondo la medalla y rastrear la genealogía de Cortés para autentificar que tenía en sus manos una prenda que tiempo a tras había portado uno de los líderes militares más importantes de la historia nacional.

Más tarde regala la medalla original al entonces presidente Porfirio Díaz Mori, quien guardó gran aprecio por el objeto, incluso atribuyendo un poder sobrenatural que le permitió grandes victorias políticas en su mandato que se prolongó por cuatro décadas, señala Miguel Salvador Rodríguez Azueta.

La medalla terminó por perderse nuevamente en el tiempo, hasta que el escritor veracruzano se tomó como misión personal rescatar entre los archivos histórico todos los datos posibles para obtener una réplica fiel que permitiera apreciarla de nuevo.

Ahora se encuentra a la venta para cualquier persona, no con motivo de lucro, sino como una forma de apreciar el trabajo de rescate y conservación de la memoria histórica que realiza Fundacrover.

Para Miguel Salvador justamente ese choque de mundos que ahora es México fue posible por el carácter decidido de Hernán Cortés, alguien que hasta hace poco era considerado como un personaje negro en la historia nacional, pero a quien se le atribuye como el fundador de la ciudad de  Veracruz hace 500 años.

 

Foto: Especial

 

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