*Javier Marías insistía en que sería imperdonable no darle el premio Nobel a McCarthy. Los dos ya muertos, sin el Nobel, pero los dos con unas de las mejores obras de todos los tiempos
Rodolfo Mendoza
En el 2007 Cormac McCarthy ganó el premio Pulitzer por La carretera, un premio más a la larga lista de reconocimientos que cosechó este autor sureño. Del Premio Faulkner, al National Book, el autor de No es país para viejos conoció todo lo que la fama le puedo dar y, al contrario de la mayoría de los escritores, siempre se mantuvo lejos de los reflectores.
McCarthy, Pynchon y Salinger son los tres autores norteamericanos de los que prácticamente no se sabe nada de su biografía. Apenas se conocen un par de fotos de ellos, un par de entrevistas en donde sólo hablan de literatura y, en el caso de Salinger, una biografía escrita por su hija (entre un par más) y de la que él renegó.
Sin embargo, es McCarthy quien no ha permitido nunca que se sepa en qué ciudad vive (cuando se supo que vivía en El Paso, Texas se mudó y nadie sapo a dónde), y sólo trataba con su agente. ¿A qué viene que uno de los mayores narradores norteamericanos lleve una vida tan contraria al resto de sus colegas? Cuando todos los escritores (espléndidos, buenos, malos, medianos o mediocres) buscan dar declaraciones, uno de los más grandes narradores se alejó de los micrófonos. Sólo así nos pudo dar una obra impecable, avasallante, dura y sin concesiones. Nos regaló personajes infernales como aquel juez de Meridiano de sangre, hombres rudamente sureños como en su trilogía de Todos los hermosos caballos, En la frontera y Ciudades en la llanura, o asesinos seriales como en No es país para viejos.
Cuando se le otorgó el premio Nobel a Harold Pinter este dijo inmediatamente que era inmerecido, que quien lo merecía en ese momento era Orhan Pamuk, dos años más tarde lo recibió meritoriamente el turco. Recuerdo que Javier Marías insistía en que sería imperdonable no darle el famoso premio a McCarthy. Los dos ya muertos, sin el Nobel, pero los dos con unas de las mejores obras de todos los tiempos.
La carretera es una novela apocalíptica. Transcurre en un territorio norteamericano que ha sido devastado por lo que parece ser un desastre nuclear. Todo se ve arrasado por el fuego y, como fiel Apocalipsis, destruido ya no por agua, sino por un exterminio queno queda claro cómo ocurrió.
Un hombre intenta salvar a su hijo de todo aquello: las bandas que parecen caníbales, el terrible frío y la escasez de lo más elemental para sobrevivir. A medida que hacen ese recorrido para alcanzar el mar y un clima benéfico, padre e hijo pasan por los lugares de la infancia del padre, recordando lo que alguna vez fue el Hombre.
