La gran bonanza de Las Antillas de Italo Calvino

*Por primera vez en forma de libro se publicaron estos cuentos, pues muchos de ellos habían sido editados en revistas y, otros tantos, permanecían inéditos.

Rodolfo Mendoza

La literatura italiana no sería la misma sin la presencia y la obra de Italo Calvino. Ni la italiana ni la mundial, a decir verdad, pues la obra de Calvino, sus novelas y sus cuentos, son ya referencia obligada al hablar de la literatura del siglo XX. Calvino visitó varios géneros literarios. En su juventud, cuando tenía alrededor de 18 años, era un asiduo visitante de los teatros italianos. Ya inflamado por el virus de la literatura, Calvino escribió un sin fin de obras teatrales, aunque ninguna de ellas satisfizo los alcances literarios que buscaba el autor de Si una noche de invierno un viajero. Así, un año después, a los 19, en una carta a su amigo Eugenio Scalfari escribe: “He dejado el teatro, escribo ahora narrativa”. Este cambio de aires nos dio a un Calvino entregado al arte, un Calvino que nos ofreció algunos de los cuentos más memorables del siglo XX.

A la muerte de Calvino, en 1985, su viuda Esther Calvino se dio a la tarea de publicar casi todo lo que el autor italiano había dejado inédito, entre otras cosas algunos de los volúmenes fundamentales en la obra completa de Italo: Los amores difíciles, Bajo el sol jaguar, Por último, el cuervo, El camino de San Giovanni y el imprescindible Por qué leer a los clásicos.

La gran bonanza de Las Antillas se sumó a esta serie de libros que Calvino dejara inéditos y que, sin ellos, quedaría trunca la comprensión de la obra total de este autor. La gran bonanza de Las Antillas reúne más de una treintena de textos correspondientes a diferentes épocas. Por primera vez en forma de libro se ven publicados estos cuentos, pues muchos de ellos habían sido editados en revistas y, otros tantos, permanecían inéditos. Nos cuenta la viuda de Calvino que él escribía todo el tiempo (de ahí que quedaran tantos volúmenes sin publicar en vida de su autor): sobre una mesa, sobre las rodillas, en el avión, en los cuartos de hotel, en los cafés, en el teatro: Calvino era una máquina de hacer literatura. Los textos aquí recogidos corresponden estrictamente a todo el periodo creativo del autor: de 1943 (es decir, cuando Calvino contaba apenas con 19 años) a 1984, un año antes de su muerte. No están aquí todos los cuentos, evidentemente, pues hablar de este periodo es hablar de toda la vida literaria de Calvino, sino que son una buena parte de los que habían permanecido inéditos y otros tantos que, publicados en periódicos, ya no se habían recogido en libro. Algunos cuentos tuvieron su génesis como inicios de novelas que, al final de cuentas, el autor prefirió dejar en relato corto. Otros fueron escritos por encargo, como el cuento “La glaciación”, un cuento que vio la luz primero en japonés y luego en italiano, pues corresponde a una obra que su tema tiene que ver con el alcohol; cuento que estuvo incluido en una selección de una licorería japonesa que pagó cierta cantidad a autores europeos para hacer una antología de relatos que tuvieran que ver con el consumo del licor. “El incendio de la casa abominable” es un cuento que Calvino escribió gracias a un concurso de la IBM, mismo que consistía, allá en el año de 1973, en escribir un relato en una computadora, cosa bastante difícil en la época.

Esta edición de La gran bonanza de Las Antillas de Italo Calvino contiene cinco cuentos más que la edición italiana, esta virtud se la debemos a la selección de Esther Calvino; aunque hay una ausencia que, a decir de los críticos, es bastante notoria: “Piccolo sillabario illustrado”, un cuento en el que Calvino realiza unos juegos fonéticos celebrados entusiastamente por la crítica pero que son intraducibles al español.

 

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