*En fotografías, carteles, trajes y objetos taurinos, el Museo Taurino de Xico conserva la memoria de una tradición que durante siglos acompañó las fiestas patronales de Santa María Magdalena; ofrece hoy una mirada histórica sobre una tradición en extinción
Carolina Miranda
Xico, Ver.- Una larga pared convertida en lienzo, ubicada en una de las calles empedradas del pueblo, evoca el antiguo ritual de la fiesta brava: entre colores tenues aparecen el traje de luces, el torero y el imponente toro de lidia.
Frente a ese mural, dentro de un luminoso recinto, una pequeña figura que reproduce a un toro bien cuajado, musculoso y proporcionado —con extremidades fuertes y pitones largos y finos— permanece frente a un hombre enfundado en un traje de luces. Ambos parecen detenidos en el tiempo, como una estampa de otra época.
Las figuras remiten a una celebración que durante siglos formó parte de la identidad de numerosas comunidades hispanas, entre ellas el Pueblo Mágico de Xico, que hoy resguarda ese legado histórico en la Sala Taurina “Justo Noé Pozos Cortés”, conocida como el Museo Taurino de Xico.
Se trata de un recinto dedicado a preservar la memoria de una tradición que durante generaciones acompañó las fiestas patronales de Santa María Magdalena, celebradas durante todo el mes de julio, y que hoy se conserva como parte del patrimonio histórico y cultural del municipio.
Fotografías, documentos, carteles, recuerdos y diversos objetos narran la evolución de la tauromaquia en Xico y el papel que desempeñó en la vida social y festiva de este pueblo montañoso de Veracruz.
En los pasillos aparecen amarillentos carteles de antiguas corridas de toros celebradas en la Plaza de Toros “Alberto Balderas”, ubicada a un costado del museo; y cada pieza reconstruye una época en la que las fiestas taurinas congregaban a habitantes y visitantes como parte de las celebraciones patronales.
La afición por los toros en Xico tiene profundas raíces históricas; diversos cronistas y promotores culturales señalan que esta tradición llegó con los españoles durante la época virreinal, cuando la población formaba parte de la ruta conocida como el Paso de Cortés, corredor utilizado para comunicar el puerto de Veracruz con la Ciudad de México.
A lo largo de ese trayecto se difundieron costumbres, celebraciones y manifestaciones culturales procedentes de España, entre ellas las fiestas taurinas, que con el paso de los siglos fueron adoptadas y arraigadas por la población local. Hoy, esa tradición forma parte del testimonio histórico de una época.
La tauromaquia se incorporó a las festividades religiosas dedicadas a Santa María Magdalena mediante corridas de feria, espectáculos de forcados y la tradicional Xiqueñada, en la que se sueltan toros por las calles.
El Museo Taurino busca preservar objetos, documentos y recuerdos que permiten comprender cómo esta expresión de origen español fue incorporándose a la vida comunitaria hasta convertirse en uno de los rasgos distintivos de las celebraciones xiqueñas.
Hoy, el recinto ofrece una mirada histórica sobre una costumbre que marcó la identidad del pueblo durante generaciones y que permanece como parte de su memoria colectiva.








