El guardarropa de la fe

*Mil 400 prendas que guardan una historia de gratitud, esperanza o milagro atribuido a la patrona de Xico; en el Museo del Vestido de Santa María Magdalena, la devoción de generaciones de fieles se transforma en una colección única de arte textil y religiosidad popular

Édgar Ávila Pérez

Xico, Ver.- Una tras otra aparecen a la vista hileras de vestidos brillantes y de distintas tonalidades, mudos testigos de la devoción de generaciones de fieles a Santa María Magdalena, la patrona del Pueblo Mágico de Xico.

De distintas siluetas, cortes, caídas y volúmenes, las prendas surgen en cada pasillo del Museo del Vestido de Santa María Magdalena, el guardarropa público integrado por 538 vestidos en exhibición, aunque en realidad la figura religiosa posee alrededor de mil 400.

Ya sean de seda, satín, terciopelo, organza o tul, con encajes, brocados, hilos de oro y plata, pedrería, lentejuelas y hasta perlas, los vestidos de la Santa constituyen no solo una muestra del trabajo textil y artesanal de este pueblo asentado en las faldas del Cofre de Perote, sino también un testimonio de la fe y de los milagros que los devotos le atribuyen.

En tres pequeñas urnas de cristal, colocadas al frente de las hileras y bajo la mirada atenta de una fotografía de tamaño real de Santa María Magdalena, lucen orgullosos los tres vestidos más antiguos de la colección. Confeccionados en 1898, 1925 y 1936, cada uno resguarda una historia especial.

“Pagado por el pueblo se compró este vestido para la Santa Patrona María Magdalena, en el año 1898, año en el que se inauguró en Xico el servicio del tren”, se alcanza a leer en un amarillento papel que acompaña un vestido en tonos café y verde, conservado hasta nuestros días.

La historia del vestido de 1936 también encierra un capítulo singular. Fue presentado a la Santa por Alberto Balderas Reyes, conocido como “El Torero de México” y considerado uno de los matadores más importantes de la Época de Oro de la tauromaquia mexicana. La urna conserva los restos de aquella prenda, acompañados por una fotografía del célebre torero.

Ser considerada la Santa mejor vestida de México tiene su origen en una tradición ligada a su fiesta patronal: durante cada día del mes de julio, la imagen de María Magdalena es ataviada con un vestido distinto que los fieles le obsequian como cumplimiento de una promesa o muestra de agradecimiento por un favor recibido.

Y es en las entrañas del recinto museográfico religioso —levantado en el llamado Patio de las Palomas de la Parroquia de Santa María Magdalena— donde los mensajes de fe aparecen escritos en pequeños trozos de papel prendidos con alfileres en un nicho rodeado por los vestidos de la patrona.

“Madre María Magdalena, te pedimos intercedas por la salud de toda nuestra familia…”, se lee en uno de los papeles colocados en ese improvisado altar. En otro aparece una petición igual de íntima: “Dios bendito, te pido que mejores la salud de mi cuñado”.

Inaugurado en 1999, el recinto cobra una fuerza espiritual especial durante julio, cuando las familias de Xico y de otras regiones del país se entregan plenamente a la celebración de Santa María Magdalena: cantos, bailes, danzas y expresiones de fe llenan de color y alegría las calles empedradas de este pequeño pueblo de las montañas veracruzanas.

A diferencia de otros recintos dedicados al arte sacro, este museo resguarda objetos que forman parte de una tradición viva: año con año, su acervo continúa creciendo con la incorporación de nuevos vestidos donados por los devotos, quienes los ofrecen en cumplimiento de promesas o como muestra de agradecimiento por los favores atribuidos a la Santa.

 

 

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