Fortín de Plan del Río, guardián de piedra

*Construido en 1816 para proteger el camino entre Veracruz y Perote durante la Guerra de Independencia, el Fortín de Órdenes Militares permanece en pie como uno de los vestigios militares mejor conservados

Itzel Loranca

Emiliano Zapata, Ver.- Aquí las trincheras nunca vieron batallas.

Enmontadas, su más de un metro de profundidad apenas se distingue a ambos lados del Fortín de Órdenes Militares de Plan del Río, que desde hace más de 200 años custodia en lo alto la actual carretera libre Xalapa-Veracruz.

Para encontrarlo habrá que seguir el camino de tierra que se asoma junto a una rosticería y que conduce hasta el sitio histórico. A veces piedras, a veces maleza y siempre cuesta arriba. Luego de mantener el aliento y voluntad de seguir por el sendero durante unos 15 minutos, se revela la fortaleza imponente de siete muros de piedra caliza que encierran un entrepiso con una columna central para sostener el techo con vigas de madera.

Los letreros que van contando la historia del sitio indican que en la antigüedad hubo un puente levadizo para acceder, pero la modernidad dictó reconstruir el ingreso con una escalera de madera que cruje a cada paso.

La luz es tímida al entrar por los agujeros que sirven de ventanas a los gruesos muros. En el sótano, completa oscuridad que hace del hogar de una familia de murciélagos.

Hasta arriba, las almenas revelan el arroyo de junto, la zona boscosa y más abajo, el antiguo pueblo de Plan del Río, con sus enramadas y locales de venta de frutas, tamarindos enchilados, cocos y licores de frutas que sirven al camino principal. Una vista que poco o nada ha cambiado desde que el fuerte terminó de construirse en febrero de 1816.

Durante la Guerra de Independencia, el virrey de la Nueva España, Félix María Calleja del Rey, emprendió en 1815 su último esfuerzo contra los vientos del cambio en Veracruz: encomendó al brigadier Fernando de Miyares y Mancebo asegurar el camino militar -que sufría los embates de los insurgentes contra el Ejército Realista- desde el puerto de Veracruz hacia Perote.

Miyares construyó varias fortalezas antes de morir, pero la de Órdenes Militares fue la única que sobrevivió a los incendios de los independentistas con su triunfo en 1821. En el México recién nacido, el fortín se rindió sin pelear ante los estadounidenses en la invasión de 1847; y en 1867, con el fin del imperio de Maximiliano de Habsburgo, fue abandonado.

Fue hasta el siglo XXI que la estructura atrajo la mirada de investigadores de la Universidad Veracruzana que consiguieron rehabilitarla en 2007. El museo de sitio planeado no se logró, pero el lugar ha encontrado un nuevo propósito como símbolo de orgullo y encuentro para el pueblo al que mira desde el cerro.

Allá en la carretera hay un restaurante con su nombre y aquí arriba, cada febrero, la población limpia el sitio y realiza un acto cívico, mientras que en las escuelas de Plan del Río los estudiantes aprenden su historia creando maquetas de cartón y plastilina.

Por las tardes, parejas y grupos de amigos encuentran refugio para las confidencias a su sombra; y turistas en bicicleta o a pie se aventuran en la quietud de sus alrededores. Sin el fragor de los cañonazos, el Fortín de Órdenes Militares halló otra forma de resistir: con las puertas abiertas al paso del tiempo.

 

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