*Pasión le deposita el hombre a lo que quiere, a lo que le mueve las fibras del alma y el cuerpo. Poner todo el entusiasmo en el futbol es como ponerlo en la literatura.
Rodolfo Mendoza
Los afanes mundialistas no están alejados de la literatura. Las pasiones de la cancha –del llamado “deporte del hombre”– pierden los límites de las líneas blancas y salta a las librerías, a los restaurantes y a todos los sitios a donde haya alguien con gusto por ese deporte.
En estos días del Mundial de Futbol las banderas se ondean y se apagan. Los países que van avanzando en las rondas mantienen vivos su nacionalismo, y los que regresan a sus hogares arrastran una bandera que esperará otros cuatro años para ser erguida.
Mucho se discute si el futbol es una actividad alienante o si es una sana pasión. Se discute si sigue siendo un deporte o es ya un asunto mercantil que se rige por los costos de boletos, por remesas económicas y por actividades mediáticas. El juego sigue siendo el juego y la parafernalia alrededor de él es asunto muy criticable.
Los libros sobre futbol son muchos: desde los que hacen la historia detallada por países o por mundiales hasta los que lo critican. Los hay también gráficos y caricaturescos. Otros más son literarios: la literatura del futbol. Aquel famoso volumen de Valdano como antologador y como cuentista fue célebre. Otro más, en la Editorial Ficticia, ha reunido los mejores cuentos mexicanos sobre futbol.
Pero hay otro más que es notable, porque es, en sí mismo, historia, narración, biografía y ensayo: La vida es un balón redondo de Vladimir Dimitrijevic.
Dimitrijevic fue director editorial de la prestigiosa L’Age d’Homme, editorial francesa que se ha distinguido por publicar a un gran número de autores eslavos.
La vida es un balón redondo es un libro singular, acaso inusual. Aquí no se trata de narrar un hecho futbolístico, sino de encontrar los puntos de confluencia entre futbol y literatura. Dimitrijevic nos dice por qué Beckenbauer tiene algo que ver con Paul Valery y por qué a Maradona todo mundo le invitaba los tragos en las tabernas.
Sánchez, Stoichkov, Cruyff, Müller, Schillaci, Rossi, en fin, sus héroes de la cancha están presentes en anécdotas o en homenajes. Lo curioso es que los futbolistas son —para Dimitrijevic— como los escritores: cada uno le dice al lector, al espectador, cosas diferentes. Uno pensaría que el autor de La vida es un balón redondo preferió a los más grandes futbolistas del mundo: Pelé o Maradona, pero no, tuvo a sus favoritos y explica por qué los consideró únicos.
Pasión le deposita el hombre a lo que quiere, a lo que le mueve las fibras del alma y el cuerpo. Poner todo el entusiasmo en el futbol es como ponerlo en la literatura. Para quienes el futbol nos es ajeno, Dimitrijevic lo ubica a nuestro alcance, no simplemente con narraciones futbolísticas, sino haciendo esos símiles del futbol con la vida y con la literatura.
