El Zapotal, honrar a la Muerte

*En la zona arqueológica se encuentran piezas que nos muestran una parte de la importancia de la cultura totonaca

Carolina Miranda

Ignacio de la Llave, Ver.- No podríamos siquiera imaginar nuestro conocimiento de la cultura totonaca sin el descubrimiento que en 1971 se hizo de El Zapotal, una majestuosa zona arqueológica totonaca.

Fue un descubrimiento arqueológico, pero que arrojó luces sobre la cosmogonía de aquel pueblo que aún hoy resiste y convive con las nuevas realidades de un mundo que lo ha visto transitar.

Algunas de las piezas más sorprendentes encontradas ahí fue el Mictlantecuhtli, Dios de la Muerte, las llamadas “Señoras de la tierra”,  las Cihuateteo o mujeres muertas en el parto y, por supuesto, las caritas sonrientes, ahora un distintivo de Veracruz.

Aunque fue un área ocupada en diferentes momentos por tres culturas, la huasteca, la olmeca y la totonaca, fue esta última la que dio renombre a la zona ubicada en la Mixtequilla.

Los años de esplendor de esta zona fue entre los 600 y 900 de nuestra era. Ya para la llegada de los españoles, los totonacas estaban bajo el dominio de los mexicas.

Dentro del basamento piramidal conocido como Cerro del Gallo y en la plataforma que lo rodea se localizaron osarios y entierros con ofrendas que contenían numerosas figuras de barro.

Las 19 esculturas femeninas de barro, dispuestas en fila y mirando al norte halladas en la zona, forman parte del acervo del Museo de Antropología de Xalapa.

En otros niveles había figuras más pequeñas, representaciones de Huehuetéotl, copas sobre pedestales, pequeños jaguares sobre ruedas, vasijas con forma de sapo, platos, cajetes, numerosas y pequeñas figuras de cerámica, describió en su momento Dúrdica Ségota,  uno de los referentes del estudio del arte prehispánico.

Basta recordar El Tajín para saber que los avances arquitectónicos de esta cultura fueron enormes, su escultura en piedra espectacular y su cerámica de las más hermosas de toda Mesoamérica.

En el Museo de Zapotal  se encuentran piezas que nos muestran una parte de la importancia de la cultura totonaca y su visión de Mictlantecuhtli, el Dios de la Muerte.

Construida en arcilla sin cocer apisonada y terracota que forma una gran figura de belleza extraordinaria, la zona forma parte de los orígenes del pueblo veracruzano.

El Zapotal -localizado entre los ríos Blanco y Papaloapan- es, apenas hace falta decirlo, un sitio arquitectónico sin el cual no podríamos entender plenamente la cultura totonaca.

 

 

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