Biblioteca personal de Sergio Pitol, legado para Veracruz

Fue entregada por la familia del escritor a la Universidad Veracruzana, como él lo dejó estipulado 

Redacción 

Xalapa, Ver.-La biblioteca personal del escritor Sergio Pitol Deménegui se encuentra ya bajo el resguardo de la Universidad Veracruzana (UV) y próximamente será abierta al público para su disfrute.

La familia del narrador, ensayista, traductor y Premio Cervantes hizo entrega de los libros a la Unidad de Servicios Bibliotecarios (Usbi) de Xalapa, cumpliendo así su voluntad estipulada en testamento.

El acervo bibliográfico  posee mayoritariamente obras literarias y son más de 9 mil piezas que se transportaron en 200 cajas de cartón.  “Hay muchos libros de Balzac, de Benito Pérez Galdós, tenía una colección muy grande de novela policiaca americana y muchos libros rusos e italianos”, dijo la directora general de Bibliotecas, Ana María Salazar Vázquez.

Sergio Pitol Deméneghi murió el pasado 12 de abril de 2018 a la edad de 85 años, derivado de una enfermedad que lo aquejaba: Afasia progresiva.

En agosto de 2003, al recibir el Doctorado Honoris Causa de esta institución, el escritor puntualizó que al fallecer su biblioteca debía entregarse a la máxima casa de estudios. 

Para cumplir con la voluntad del autor de El desfile del amor (1984), se realizaron a finales del año reuniones con autoridades universitarias y su familia, así como el representante legal de la Notaría Número 27 de Xalapa.

“Esa voluntad –que tangiblemente la tenemos en sus libros– la valoramos mucho, porque es un legado cultural intangible y un bello gesto del maestro para su Universidad, para su comunidad, para sus estudiantes.”

Cabe destacar que este legado se suma al de otros intelectuales que también eligieron a la UV para preservar sus tesoros: Fernando Salmerón, Germán Dehesa, Sergio Galindo, Carlo Antonio Castro Guevara y Roberto Williams García, por citar algunos.

Hasta finales de este mes las obras están en cuarentena, pues fueron fumigadas, pero posteriormente estarán disponibles para el público. 

Después de ese periodo, serán limpiadas una a una (hoja por hoja), toda vez que presentan polvo, claras señas de inmovilidad, y algunos hongos y hollín en su canto superior.

 Serán seis personas las que estarán dedicadas al 100 por ciento a la integración y catalogación de la biblioteca del autor de Domar a la divina garza (1988). 

(Con información de UV)

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